
lo bueno de algunas situaciones es que logran sacudir algunos conceptos y preconceptos, y así, a veces, sucede lo esperable y otras veces lo insólito.
uno sabe que a esta altura del partido, el Argos no es una nave que soporta los tifones de neptuno, sino que está más cerca de un esquife un poco frágil y maltrech0 que con un poco de buena voluntad le pone lo que tiene al inmenso mar en el que no sabemos bien por qué, algunos dicen que por propia voluntad y otros que aparecemos en estado de eyecto, estamos.
también comprobamos que los argonautas distan por lejos de aquellas posibilidades de por ejemplo Castor y Polux... y que el botecito no se banca mucho peso arriba, y vas viendo como otros barquitos se caen, y que el nuestro va a compartir aquel destino fatal tarde o temprano.
pasa que uno se sorprende con que los argonautas no son siempre los mismos, y en esa variedad hay sorpresas maravillosas y ausencias dolorosas. así y todo es maravilloso esto que de repente uno vuelve a saber, otra vez, que hay gente con la cual el mismo carajo no es un destino tan desolador.
sea este silencio un compás de espera dedicado a Augusto,
sea este silencio un compás de espera dedicado a mi padre,
sea dedicado a los argonautas, y entre ellos especialmente a Rambocele...
"fama fama... no bailes tregua ni catala delante de este almacén..." Sigo furioso, enojado y triste...
y con todo eso a cuestas,
Mich ha vuelto