Este poste es de los extraños, de los que no tienen mucho sentido a primera vista, pero sin embargo, tienen que salir así, así está bien. Es un poco largo, sepan disculpar. También es un poco aburrido, sepan perdonar.
Me sorprendí días atrás cuando mi padre me mostró una carpeta con todas las fotos que por alguna razón y a lo largo de estos años le había mandado en "formato computadora". Por ese motivo le envié
la foto que está en el poste de abajo ("patas pa' arriba") en donde Mich aparece aterrizando de manera forzosa. Sin embargo este último envío provocó algo distinto a lo que venía ocurriendo hasta hace un tiempo. Provocó una respuesta, y así fue que mi padre me hizo llegar esta foto que vemos abajo en donde es él mismo quien aterriza de manera forzosa... Mi padre dedicó gran parte de su juventud al entrenamiento intenso del Judo, una etapa poco conversada de su vida... una etapa poco sabida. (Hace unos años me enteré por qué pero no viene al caso).
Miro una y otra foto... una y otra vez, y no sé por qué pero pasan extrañas electricidades por mi cuerpo.
Mi padre me envíó otro mail bajo el título
quién es quién... Este otro correo contiene un archivo con una foto que pensé que había perdido y ahora descubro que él conservaba... Me miro al espejo... y miro la foto y otra electricidad igual de profunda me atraviesa cuerpo. Crisanto, mi abuelo, el indio... el genio loco. Un hombre poco sabido por mi padre (era su suegro) y por mí. Sin embargo siempre admiré a mi abuelo, el indio, hachero y escultor nacido mestizo de los últimos malonajes en el chaco. Muerto hasta donde sé de la manera en que mueren los indios en este continente después de finales del siglo XV.
En el momento en el que llegaban estos archivos me encontraba mirando una película francesa bastante irrelevante a mi gusto, aunque con algún que otro destello ocasional: El Cantante. En un momento del film Alain le dice a Mariòn -que lloraba de manera desconsolada-
"Mariòn, usted puede rehacer su vida... la vida está hecha para eso" .
Creo que solamente idiotas de mi calaña pueden darse el lujo de perder lo que perdí a lo largo de estos años... Perdí mucho tiempo, perdí afectos de todo tipo, perdí oportunidades.
Pero siento también que tras aquellas pérdidas sí tengo, conservo y recupero estas fotos, que bajo mi piel corre electricidad, que hay una línea muy fuerte y muy sutil que amarra el tiempo con el espacio y conforman para mí una nueva definición de "Historia".