
Ha llegado el cese de mis actividades como chofera de éste maravilloso y pluralista coletivo. Así es, es el momento de jubilarme y de hacer valer todos mis aportes, es el momento de ver los frutos de tanto trabajo y tanto sacrificio arriba de éstas ruedas.
Pero no puedo irme sin darle todo mi agradecimiento al Compañero Ernesto que ha confiado en mi sentido común y en mi don de gente (tenía que decirlo, disculpen) para transportar día y noche pasajeros de aquí para allá (pero siempre respetando el mismo recorrido). Muchísimas gracias, cumpa, ha sido un honor para mí, pero ahora le queda el trabajo sucio a usté: Visto y considerando que no poseo los beneficios de eliminarme o dicho en lenguaje blogueriano: "de suprimirme" le toca a usté desafectarme del rancho. Usté le sabe dar color al blog, sépalo.
Y ahora si, le tiro desinfectante al bondi por última vez, se sube "el Rulo" pone la llave en la máquina expendedora de boletos, las monedas caen, Rulo las junta, me palmea la espalda y dice: "Frío, eh?". "Sí", respondo. Y agrego: "Mucho".
Bajo los escalones que me separan del piso, comienzo a caminar por los pasillos largos de la terminal, veo a Alberto y al Negro tomando mate y escuchando a Julio Sosa, ellos me gritan: "Negra, te vas sin tomarte unos mates?" Y les respondo: "Sí, el lunes traigo la campera planchada y nos tomamos unos amargos. Ahora me voy a comprar unos zapaticos naúticos".
Y me voy, mientras acomodo el cuello de la campera azul con el logo de la empresa "Mich SRL"
