
Mi viejo dijo siempre, siendo este servidor un pibe, que yo
era
el rey de la sanata. Claro que nunca llegué a verlo a Fidel en vivo y en directo. Pero cuando lo conocí, sentí que ya lo tenía en el cuerpo desde hacía mucho tiempo, que había entrado especialmente en las risas de mis padres cuando se acordaban de él, cuando lo imitaban y largaban carcajadas.
Fidel era un verdadero maestro.
Esta mañana todo estuvo tan enquilombado... De repente ví esta foto, y fue -como solía decir una amiga- mucho. Me cagué de risa solo.
Como si no bastara Fidel, estaban los otros tres nenes: el Negro sacando pecho y los otros dos de fondo. No sé qué estarían diciendo ahí, pero me río igual.
Casi me paro y aplaudo, porque como dice mi amigo Danielito,
"yo al artista lo aplaudo me escuche o no me escuche" y en este caso me permitiría agregar
"vivo o muerto".
Gracias muchachos, gracias...
Siempre ahí ustedes, como los buenos amigos.
Apdeit: muchachos... hagan un lugar que salió para el Panteón el Negro Fontanarrosa! (creer o reventar carajo...)